[Opinión] Medio Ambiente, Nueva Constitución y Derechos de la Naturaleza

Medio Ambiente, Nueva Constitución y Derechos de la Naturaleza

Por: Alejandra Donoso Cáceres, Feminista, Abogada Ambientalista y Directora de ONG Defensoría Ambiental.

El 18 de octubre del año pasado fue un día histórico. Tras décadas de injusticias sociales y ambientales, gestadas y amparadas al alero de la actual Constitución, brotó intenso, genuino, libre y fluido un estallido de descontento social, generalizado y transversal.

La queja de la ciudadanía es clara: el modelo de “desarrollo” impuesto en la Constitución de Pinochet, y sostenido por los gobiernos de post dictadura, descansa sobre el exterminio de la naturaleza, la apropiación de los bienes comunes, la restricción de los derechos sociales y ambientales, y se explica por el abuso de la clase política y empresarial, cuyas redes de poder han permitido la creación de leyes a su medida, justificando así el desquicio que han significado estas décadas para la gran mayoría de habitantes del país.

La actual Constitución, impuesta en dictadura, tiene como eje ideológico la economía neoliberal, un modelo de crecimiento económico desmedido y des-regulado, que reduce el Estado a un rol meramente subsidiario. En este escenario y, bajo la retórica tergiversada de la “mano invisible” capitalista, sería el mercado, sin trabas regulatorias, quien de mejor manera podría satisfacer las necesidades supuestamente infinitas de las personas. Además, la Constitución de Pinochet creó fuertes mecanismos de atadura a su ideología. Jaime Guzmán lo dijo de manera elocuente: “La Constitución debe procurar que si llegan a gobernar los adversarios, se vean constreñidos a seguir una acción no tan distinta a la que uno mismo anhelaría, porque – valga la metáfora – el margen de alternativas que la cancha imponga de hecho a quienes juegan en ella sea lo suficientemente reducido para ser extremadamente difícil lo contrario”. Por último, la lógica neoliberal así impuesta, pone en el centro de la protección de los derechos, el de propiedad y la libertad económica, dejando en un segundo plano la satisfacción de derechos sociales y ambientales, que quedan a la suerte del mercado y relegan a la ciudadanía a un rol de consumidores (quienes pueden “consumir” estos derechos, usualmente mediante el endeudamiento), generando una desigualdad que ha ido creciendo a través de los años.

Actualmente, la naturaleza es concebida como un lugar aparte de nuestras existencias

Dentro de este marco, la Constitución juega un rol fundamental, pues representa las “reglas del juego” en un Estado Democrático de Derechos, pues se trata de la norma fundamental. Así, y comprendiendo que el Derecho es un lenguaje y, como tal, crea realidades, en este caso, vinculantes en un sistema legal y democrático, lo que allí quede escrito tiene máxima relevancia. Un ejemplo de urgente revisión es la relación que tenemos con la naturaleza.

Actualmente, la naturaleza es concebida como un lugar aparte de nuestras existencias, desde donde es posible extraer “recursos naturales”, sin otra limitación que las que determine el mercado, y las escasas regulaciones que contempla nuestro ordenamiento jurídico. Esta concepción explica buena parte de las inequidades propias de Chile (Según datos del Banco Mundial, Chile es el décimo país más desigual de Latinoamérica y el segundo con mayor PIB per cápita), especialmente las que ocurren en los territorios desde donde se extraen estos “recursos” y sus redes de conexión, como son las denominadas “zonas de sacrificio”.

Alejandra Donoso, hablando para medio la Güiña, en Instagram.

Si bien una nueva Constitución no generará un cambio automático, sí podría entregarnos mejores herramientas para realizarnos material y espiritualmente, en armonía con la naturaleza, respetando sus límites y cuidado. Hay ejemplos en la región que, aun siendo perfectibles, nos muestran la posibilidad y los beneficios de oír a quienes ancestralmente han vivido en armonía con la naturaleza (según Naciones Unidas, el 80% de los ecosistemas que se encuentran a resguardo, lo están gracias a las comunidades ancestrales que se desenvuelven en ellos): Costa Rica reconoce el derecho humano al agua; Ecuador basa su desarrollo en el Buen Vivir; Bolivia se refiere a la Pachamama como sujeto de derechos. Creo que tenemos muchísimo que aprender de quienes han vivido ancestralmente en armonía con la naturaleza, y creo que la posibilidad de redactar una nueva Constitución es una oportunidad única para soñar nuestro futuro en armonía con las demás existencias, humanas y no humanas. Así, aceptar y convivir con la pluriculturalidad que existe en el territorio sería positivo para enfrentar la crisis ambiental que protagonizamos.

“Si nos restamos, serán los mismos de siempre los que escribirán las normas y ese es un riesgo que no podemos correr”

Finalmente, la posibilidad de redactar esta nueva Constitución se dio gracias al grito de cientos de miles de personas que manifestaron su voluntad constituyente. Esa voluntad se mantiene, no ha cambiado y tenemos una oportunidad histórica (en Chile no hay cultura constituyente, todas las constituciones han sido impuestas por la fuerza) de pensarnos y crear nuestro futuro, por lo que es fundamental que participemos de la discusión, que no nos restemos de los mecanismos institucionales, que pensemos en perfeccionarlos y que las nuevas reglas del juego sean acordadas por la mayoría. Si nos restamos, serán los mismos de siempre los que escribirán las normas y ese es un riesgo que no podemos correr. El planeta y las generaciones futuras necesitan urgentemente un nuevo trato, una Constitución Ecológica, Feminista y Plurinacional.

Por Alejandra Donoso Cáceres: Abogada de la Universidad de Chile, Máster en DDHH, Estado de Derecho y Democracia en Iberoamérica por la Universidad de Alcalá, Diplomada en Estudios Socioambientales por la Universidad de Chile, y en Ecología Social y Política por la Universidad de Santiago, ha dedicado su carrera profesional a la defensa de la naturaleza y de las comunidades afectadas por la injusticia ambiental. Posee publicaciones en Derecho Ambiental y Administrativo, en temáticas sobre justicia, participación, bienes comunes, e institucionalidad ambiental. Docente en la Clínica de Justicia Ambiental de la UDP, fundadora y Directora Ejecutiva de la ONG Defensoría Ambiental.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s