[Artículo] Violencia de Género en las Escuelas: una realidad modificable

 

Violencia de género en las escuelas: una realidad modificable.

Resumen: La construcción de género es un proceso que comienza desde la primera infancia y está influenciado por distintos factores, tanto sociales como individuales y personales. Por ser la escuela uno de los contextos donde los individuos permanecen la mayor cantidad de tiempo mientras forman las bases de su personalidad, ésta se transforma en un espacio esencial para el desarrollo, pudiendo convertirse en un ente violento y coartador de las libertades personales para la construcción del género debido a su constitución histórica.
Palabras claves: Género, escuela, violencia.

 

Introducción

¿Qué se entiende por “género”? Por ser un constructo teórico complejo y dinámico, “género” no surge como una única definición. En este sentido es preciso comprender que género se presenta como una construcción social, inscrita por cientos de años en la memoria histórica de las personas (Lamas, 1994). Por estar impreso en las estructuras sociales como forma de categorización, se configura como un objeto sujeto al cambio y la interpretación de todos quienes conformamos la estructura social.

Es importante generar una distinción clara entre “sexo” y “género”, entendiendo la primera como una condición biológica, expresada fenotípicamente en cada ser humano. En cambio, la segunda, se presenta como una construcción que cambia la forma de otorgarle significados a las cosas, determina una forma de percibir el mundo, y se presenta como una especie de armadura frente a la vida, constituyendo parte esencial de la expresión de la sexualidad (Rubin, 1989).

igualdad-genero-1Comprendiendo que cada persona construye su sexualidad y género a través de interacciones y códigos sociales, incluyéndolos en sus interpretaciones y subjetividades individuales, es que se establece que esta construcción comienza desde la primera infancia, donde los padres o tutores ejercen los primeros acercamientos a la construcción del género del infante, a través de la inculcación de distintos juegos, colores en la vestimenta, formas y actitudes frente a problemáticas entre otros (Lamas, 1996). Si bien, es en el hogar donde el infante genera las bases de su personalidad, no se pueden desconocer los demás contextos en que cada uno se desenvuelve, pues en cada espacio la persona genera interacciones, reflexiones e ideas que contribuirán a la construcción de la identidad sexual y género (González, 2000).

Uno de los contextos más relevantes y trascendentales en la vida de todo ser humano, es, sin duda, la Escuela. Esta relevancia surge por distintos motivos que van desde el momento del ciclo vital en que se encuentran las personas al pasar por ésta, como la cantidad de tiempo que se invierte en dicho espacio. Contemplando lo anterior, es que se evidencia que en la escuela se generan distintos eventos que orientarán, influirán e interferirán de una u otra forma en la construcción individual y social del género de la persona (Calvo, 2003).

El presente artículo tiene por objetivo, mostrar de forma general, cómo la escuela se presenta actualmente como un espacio violento frente la construcción individual de género.

En la actualidad han surgido distintos espacios de crítica y construcción frente al fenómeno escuela, entendiendo que la sociedad está en permanente cambio y mutación. En este sentido, se ha hecho patente la forma en que históricamente la escuela ha actuado como un espacio reproductor de ideas, pensamientos y creencias, aplicando con los y las estudiantes técnicas que buscan reducir los niveles reflexivos y críticos en los mismos (Cabrera, 2005), coartando libertades en cuanto a pensamiento y decisión, moldeando a la persona de acuerdo a las necesidades socio-políticas y económicas del entornoLas escuelas cuentan, según Stromquist (1998), con dos tipos de currículum: explícito y oculto. El primero habla de lo formal y escrito que provee al docente de las directrices teóricas nacionales y establecidas para enseñar lo propiamente académico. En cambio, el currículum oculto, está formado por creencias, mitos, principios, normas, rituales que de forma directa o indirecta son aplicadas dentro de una escuela. Con respecto a esto, en las escuelas se legitiman ciertos valores, ideales y deseos que suelen responder a la realidad contextual de la época. Es esto último lo que provoca la mayor cantidad de violencia de género, pues dependerá del criterio personal del equipo de personas dentro de la escuela que trabajan en la educación de los y las estudiantes, lo cual puede resultar impositivo y poco inclusivo frente a la diferencia.

 

juguetes-de-generoSi se analiza esta idea y se extrapola a distintos aspectos de desarrollo del ser humano, se puede observar que existen diferentes aspectos que resultan ser violentos para la construcción individual, personal y única, especialmente cuando se habla de la construcción de género. Para ello, se entenderá violencia como una acción que sostiene un abuso de poder hacia un otro, donde se transgrede al menos uno de los derechos humanos fundamentales (Weber, 1992). En el caso puntual de la construcción de género, ante la imposición y moldeamiento de la escuela, se transparenta el atropello del derecho a decidir qué hace cada uno con su cuerpo y, por ende, el derecho a afrontar las consecuencias de los actos (Garber, 1992). Concordantemente, se entiende que esta violencia busca obtener obediencia frente a un mandato o idea, pues se configura como un abuso de poder, donde se legitima la dominación o superioridad de una de las partes. Con respecto a lo anterior, no solo se violenta el derecho individual de construcción y manifestación de género, sino que, históricamente, se ha establecido una dominación y superioridad del género masculino, frente al género femenino (Lamas, 2000).

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Las definiciones de masculino y femenino, al igual que la de género, resultan ser constructos complejos y dinámicos, construidos social e individualmente. Es necesario, entonces, abrirse a la posibilidad de modificación frente a las concepciones anteriormente mencionadas, pues la sociedad está en constante movimiento y, por tanto, evoluciona y se reconstruye de forma permanente. Cuando no existe esta apertura hacia la modificación o cambio, se materializa con aún más fuerza la violencia de género. En la mayoría de los casos, dentro del contexto escolar, esta violencia es simbólica y sumamente poderosa (Bourdieu, 1989). En este sentido, cabe destacar que el lenguaje se presenta como una forma de violencia, pues no solo representa una herramienta de comunicación, sino que también, se configura como un arma de poder constructivo y destructivo, dependiendo de la forma en que sea utilizado, considerando contexto, tono de la voz, vocabulario, entre otros.

Concretamente, se observa en el contexto de educación tradicional chileno, cómo los docentes en general utilizan códigos verbales explícitos e implícitos, los cuales son parte del currículum oculto y que buscan estandarizar a los varones y a las damas desde muy temprana edad, lo cual influye en la construcción de género, buscando que se establezcan como masculino y femenino, atribuyéndole, por ejemplo, a cada uno un color, que suele ser azul y rosa respectivamente para sus pertenencias, vestimentas y materiales escolares. Limitando y estableciendo que desarrollar juegos delicados es clave en el género femenino y que, al contrario, mantener juegos bruscos y fuertes es característico del género masculino. Así mismo, se suele inculcar que aquellos juegos que están relacionados con la mantención y el aseo del hogar, son estrictamente femeninos.

Por otro lado, dentro del contexto escolar, desde temprana edad las niñas y niños deben utilizar un tipo de baño de acuerdo a su género, género que se encuentra en construcción, pero que se espera tenga relación directa con su sexo. Así mismo, se orientan las respuestas emocionales de los y las infantes, instruyendo a los niños a ser menos sensibles y no llorar, atribuyendo estas conductas a las niñas, por considerarlas más débiles. Esto está relacionado directamente con lo mencionado con anterioridad, donde se establece que la violencia de género es un fenómeno que se caracteriza por ubicar y legitimar una parte como superior, es decir, la superioridad del género masculino por sobre el femenino. Todo lo anterior referido a la forma en que la violencia se materializa dentro y fuera del aula, para con los y las estudiantes, sin embargo, esta se extrapola a todos los niveles de relaciones humanas que se dan dentro de la escuela.

MANOLILA_CASTEntonces, es necesario preguntarse ¿Por qué los educadores y las educadoras actúan de esta formaDar respuesta a esta pregunta es sumamente complejo y podría abarcar un sin número de estudios, sin embargo, de forma general, se puede captar que la escuela se encuentra actualmente en un proceso de cambio y evolución, al igual que todas las esferas sociales. Este cambio es necesario pues el sesgo generacional con el que se carga, imposibilita la apertura hacia las exigencias de las nuevas generaciones de niños y niñas, quienes son divergentes y requieren de respuestas que valoren y se nutran mediante la diversidad (Romero, 2004).

De esta forma, existen docentes que están marcados/as por pensamientos, ideas, métodos y prácticas obsoletas que resultan actualmente violentas y coartadoras de libertades. Si bien, algunos se muestran flexibles y adaptables, hay muchos otros que se resisten al proceso de adaptación pues mencionan y se respaldan en que la educación chilena se rige por un sistema exigente, rígido, que busca resultados concretos y cuantificables, entonces como docentes, es más simple, generar un estándar de alumno y alumna, que pueda dar respuesta a este sistema y de esta forma los y las docentes resultan ser bien catalogados, de una forma cómoda y efectiva, dando respuesta a su competencia personal (Romero, 2004).

si_tu_nos_educas_igualFinalmente, y a modo de cierre, es preciso que exista un cambio sustancial dentro de las escuelas como espacio formador, para ello se requiere que las personas adultas que están encargadas de educar, sepan y puedan dar respuesta a las exigencias actuales de los niños y niñas, quienes han cambiado generacionalmente respecto de sus necesidades, reflexiones y aprendizajes, alcanzando un nivel de aceptación por la diversidad, que debe ser rescatado y potenciado, ya que es esta la forma de generar los cimientos fuertes y seguros para establecer y concretar el cambio a nivel macro-social. Entonces, es necesario que en las escuelas se conciba a los niños y niñas como sujetos y seres activos en su autodefinición, construcción y determinación (Lauretis, 1987).

 Actualmente la sociedad y la escuela en particular, se encuentra en un proceso de transición y cambio, donde se busca mejorar y valorar la diversidad de las personas, potenciándolos en su individualidad. Sin embargo, este proceso de cambio y adaptación requiere de diferentes voluntades, que muchas veces están ausentes y dirigidas hacia otros aspectos, provocando atropellos y vulneraciones hacia los derechos de expresión y construcción personal de los y las estudiantes.

 

Autora
Malu Montecinos

Para visitar Bibliografía: https://goo.gl/Fjbbem

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