[Artículo] Humedales: oasis para la vida

 

Humedales: oasis para la vida

Resumen: El presente artículo tiene por objetivo describir en términos generales y claros qué se entiende por Humedales y cómo se define en ciertas normas internacionales y nacionales, resaltando la vital importancia de estos como ecosistemas y reservas de biodiversidad, siendo en muchos casos un oasis para la vida. En esta dirección es importante su conservación. El cómo se protegen legalmente es algo que también se aborda en este artículo, para luego concluir con las visiones que Ojos Color Agua tiene con respecto a su preservación tanto en lineamientos legales como de trabajo organizativo.
Palabras claves: Humedales, valor eco sistémico, leyes de protección, biodiversidad, RAMSAR.

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Dentro de la gran diversidad de ecosistemas que encontramos dentro  del territorio, hay unos que no siempre se han visto como tal; al contrario, se percibieron durante mucho tiempo como espacios improductivos, insalubres o defectuosos, que dentro de la lógica capitalista y extractiva había que ocupar de alguna forma para poder sacar provecho de los recursos que estos entregaban; ya fuese utilizándolos como terrenos para urbanizar, zonas de cultivos, drenados por ser zonas de “inundación”, etcétera. 

Los humedales proporcionan el agua que necesitamos y ayudan a rellenar los acuíferos subterráneos que constituyen una fuente importante de agua dulce para la humanidad. Poseen un valor incalculable del que hoy se ha logrado tomar más conciencia, aunque aún sin la protección necesaria para asegurar su permanencia en el tiempo.

En Chile es posible encontrar una gran variedad de humedales, cada uno de los cuales se ha adaptado, dependiendo de su localización tanto a las condiciones más áridas como a las más australes del territorio. Los humedales se dan donde la capa freática se halla en la superficie terrestre o cerca de ella o donde la tierra está cubierta por aguas poco profundas (Secretaría de la Convención de Ramsar, 2006). Aunque la mayoría de nosotras/os  no sea consciente de esto aún, vivimos rodeados de ellos, sin ir más lejos, si vives en la Región Metropolitana tienes cerca uno de los humedales más grandes y valiosos de la Región, el Río Mapocho, que si bien sigue siendo intervenido por la humanidad, mantiene su alto valor ecosistémico.

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La Convención sobre los Humedales (Ramsar, Irán, 1971) es un tratado intergubernamental cuya misión es “la conservación y el uso racional de los humedales mediante acciones locales y nacionales y gracias a la cooperación internacional, como contribución al logro de un desarrollo sostenible en todo el mundo”. Chile suscribió esta convención el año 1971 y  actualmente tiene 13 sitios que se consideran dentro de la convención. Son múltiples las definiciones que se han dado a lo que es un Humedal, aunque se ha llegado a un acuerdo, en que este tipo de ecosistema corresponde a la zona de transición entre ambientes húmedos y ambientes generalmente secos, presentando características de ambos, por lo cual no pueden ser clasificados categóricamente como acuáticos ni terrestres (Lugo, citado por Correa-Araneda, 2011).

Según la definición de RAMSAR se  clasifica a los humedales como “las extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas de agua, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, saladas o salobres, incluidas las extensiones de aguas marinas cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros” así dentro de esta definición entrarían muchos tipos de cuerpos de agua.

Los humedales poseen múltiples funciones y beneficios o “servicios eco sistémicos” que rindan a la humanidad. En el siguiente cuadro se aprecian algunas de ellas. Por lo que los bienes y servicios que proveen los humedales son vitales para el bienestar de la sociedad y la conservación de la diversidad biológica.

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Son múltiples las amenazas que mantienen en riesgo la conservación de los Humedales y principalmente de carácter antrópico, entre ellas, se puede mencionar la conversión de los hábitat acuáticos y su fragmentación, los impactos del sobreuso del agua (especialmente para la agricultura, la minería y el uso domiciliario e industrial), los impactos sobre la calidad del agua, tales como la eutrofización, provocada por carga excesiva de nutrientes, la contaminación industrial, minera y domiciliaria y la introducción de especies exóticas invasoras que modifican los ecosistemas, cambiando su composición y funcionamiento, modificando sus tramas tróficas y causando la disminución poblacional e incluso la extinción de numerosas especies. (CONAF, 2010).

En la actualidad se sabe que los humedales, por su condición ecotonal, tierra-agua, figuran entre los ecosistemas más  productivos de la tierra y son fuente de una importante diversidad biológica, por cuanto, aportan el agua y la productividad primaria de la que dependen innumerables especies vegetales y animales para su supervivencia. De este modo los humedales sustentan elevadas concentraciones de aves, mamíferos, reptiles, anfibios, peces, macro y micro invertebrados, además de plantas vasculares y no vasculares.

humedal carrizal bajo atacama

Pues bien señalada la descripción biológica y sistemática para nuestro medio ambiente, que poseen los humedales, como sociedad cuál es la protección que le brindamos, en este sentido, el marco legal que envuelve a los humedales descansan en varios cuerpos legales, de distinta jerarquía jurídica, normativas de un incipiente crecimiento y actual desarrollo, como también en diferentes convenciones suscritas por el Estado Chileno, como la Convención de Ramsar, señalada anteriormente. Dentro de nuestro ordenamiento jurídico el legislador ha establecido una definición de humedal que aquella que nos proporciona el Reglamento de Aguas, Suelos y Humedales de la ley 20.283 que señala en su artículo 2° “Ecosistemas asociados a sustratos saturados de agua en forma temporal o permanente, en los que existe y se desarrolla biota acuática y, han sido declarados Sitios Prioritarios de Conservación, por la Comisión Nacional del Medio Ambiente, o sitios Ramsar. Para efectos de delimitación, se considerará la presencia y extensión de la vegetación hidrófila. Tratándose de ambientes que carezcan de vegetación hidrófila se utilizará, para la delimitación, la presencia de otras expresiones de biota acuática”. El marco legal jerárquico en nuestro ordenamiento jurídico lo constituye:

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A modo de conclusión, es inevitable resaltar la importancia descrita, a lo largo del presente artículo, de los humedales para nuestro ecosistema, sin embargo para su protección detectamos cierta precariedad y dispersión legal.

En primer lugar, no existe un reconocimiento por alguna ley nacional, de la relevancia de los humedales para nuestro ecosistema, debemos encomendar dicha labor solo a lo señalado por la convención Ramsar, por lo tanto, no gozar con aquel reconocimiento como un bien jurídico, como se acostumbra proteger en derecho, no permite políticas públicas vinculantes para su protección normativa. Además lo disperso y sectorial de las normas referentes  a los humedales nos crea contradicciones e incluso daños permitidos por una misma ley, como es el caso de la Ley 18.450 sobre fomento de la Inversión Privada en Obras de Riego y Drenaje, al permitir que agricultores sean grandes o pequeños puedan intervenir estas reservas de agua para transformarlos en suelos “productivos”

Y desde un punto legal-administrativo, el Sistema de Evaluación Ambiental, por mucho que tengan competencia ambiental o se destinen recursos públicos para su operatividad, se ven superados por las presiones económicas y políticas que imponen los grandes proyectos sea: mineros, inmobiliarios, industriales que bajo su lógica extractivista, a como de  lugar, pretenden imponer su voluntad en desmedro de la protección que estos lugares merecen. “Simonetti resalta que, de hecho, una fracción significativa de nuestra economía depende del normal funcionamiento de la biodiversidad, sea pesca, agricultura y por cierto, turismo de naturaleza. Y que hoy, aun manteniendo una postura muy antropocéntrica, la Constitución Política de la República indica claramente, en su Artículo 19 (8) que es deber del Estado “tutelar la preservación de la naturaleza (…). Por tanto, debería existir un ordenamiento jurídico e institucional que velase por el cabal cumplimiento de esta obligación”.

Es importante potenciar el trabajo en nuestras comunidades en organización, educación y conciencia, para generar nuestras propias herramientas de protección y conservación de estos vitales y hermosos lugares que nos brinda la naturaleza, la tecnocracia mediante el estado y las leyes, brindan una escasa protección de los humedales, por el simple hecho de los intereses políticos y económicos que generalmente responden.

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Autores
Natalia Rebolledo
Kevin Dayne

Para visitar Bibliografía: https://goo.gl/Fjbbem

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