Arte: “A los Pueblos Originarios”, un poema de Jesús Monti

En la primera entrega de la revista, en la sección de “Arte Chileno”, el poeta Jesús Monti nos cautivó con una hermosa dedicatoria a nuestros/as ancestros/as. El poema él lo sintió y dedicó a nuestras madres y padres de antaño, a las primeras hijas e hijos, arquitectos de la rica civilización que iluminó cordilleras, ríos, bosques, campos y mares en Abya Yala. Tras la llegada del colonizador-evangelizador mucha de esa riqueza se perdió. Aunque, el Espíritu persiste y ha resistido por siglos. Jesús Monti estudió Pedagogía General Básica y, probablemente, desde sus saberes y experiencia logra representar en cada uno de los versos de este poema, el sentir y pensar de muchos de nosotros/as. Sin más, les invitamos a disfrutar…

We Tripantu

“A los pueblos originarios”

Desde mi tez blanca, mi cabello rizado y mi adopción  extranjera,
desde el asfalto sin alma, que asfixió el corazón de tu Pachamama,
desde la mortaja ciencia occidental que enmudeció la tuya,
desde la aplanadora occidente que sepultó tu conciencia  total y entrañable,
desde mi pobre cosmogonía racional, que  cerró el cielo al relámpago de tu cosmovisión.
Desde este  lugar sesgado  que es mi sórdida  sociedad,
dejo caer el trueno de mi perdón a tu noble cultura.

Y denuncio  en mí y declaro perdón,
al crimen de no acoger tus lenguas,
ni enarbolar tu cinto,  ni diseminar tu bandera,
y de morderte las  entrañas, ¡oh pueblos!
Desgajando tus tierras con mi afán  profano y material.

Al alto atacameño que sus lágrimas  se llevó el loa,
y sus sueños quedaron llenos de polvo en las salitreras,
¡Pido perdón!

A la raíz del copihue enrojecida como su flor,
de  besar el cuerpo del  Mapuche abatido,
¡Pido perdón!

Al comunero que dono su cuerpo  en sacrificio,
para congregar los gemidos de su raza,
en una sola acción,  en una sola  voz,
¡Pido perdón!

Al Selknam perseguido, cazado, extinguido,
en manos del estanciero y su codicia bovina,
por el sudario a la fuerza contra su desnudes,
por su exterminio a una libra esterlina,
a Lola Kyepia y su último canto,
¡Pido perdón!

Por la ventosa estatal para sostener al isleño y trabar su libertad,
por ese turbio afán de nacionalizar Rapa Nui,
y succionar sus cielos, marketinizar su paisaje,
y acuartelar su alma Manutara en  jaula continental,
¡Pido perdón!

Pido perdón.
Perdón, por la espada o la cruz,
el calabozo o la fábrica, la razón o la fuerza, el progreso o la avaricia,
por todas las garras locales y extranjeras,
que de la América suya los quieren borrar,
¡Pido perdón!

Jesús Monti

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